jueves, 31 de julio de 2014

NAHÚN. CAPÍTULO PRIMERO.



1 1Oráculo contra Nínive: texto de la visión de
Nahún, el eIcasita. 

Teofanía y juicio (poema alfabético) (Miq 1,2-7; Hab 3) 

2ªEI Señor es un Dios celoso y justiciero,
el Señor sabe enfurecerse y tomar venganza.
3
bCamina en el huracán y la tormenta,
las nubes son el polvo de sus pasos.
4Ruge contra el mar y lo seca
y evapora todos los ríos;
aridecen el Basán y el Carmelo
y se marchita la flor del Líbano
5Las montañas tiemblan ante él,
los collados se estremecen.
la tierra en su presencia se levanta,
el orbe con todos sus habitantes.
6¿Quién resistirá su cólera,
quién aguantará su ira ardiente?
Su furor se derrama como fuego
y las rocas se rompen ante él.
7EI Señor es bueno,
atiende a los que se acogen a él.
8ªes refugio en el peligro,
cuando pasa la crecida.
3aEI Señor es paciente y es poderoso,
el Señor no deja impune.
8
bExtermina a sus contrarios,
empuja a las tinieblas al enemigo;
9bsu adversario no se alzará dos veces,
pues él lo aniquilará.
9ª¿Qué tramáis contra el Señor?
11De ti salió el que tramaba maldades
contra el Señor, el consejero inicuo.
2
bEI Señor se venga de sus adversarios,
se la guarda a sus enemigos.
10Los que se emborrachan en festines
serán consumidos
como maraña de espinos,
como montón de paja seca.
12bAsí dice el Señor:
Si te afligí, ya no te afligiré más.
14bEn el templo de tu Dios
aniquilaré ídolos e imágenes.
14aEl Señor lo ha dispuesto para ti:
ya no se esparcirán los de tu estirpe.
Te despreciaban, pero te daré un sepulcro.
I2ªAunque sean muchos y estén sanos,
serán trasquilados y pasarán,
13pues ahora romperé el yugo que te oprime,
haré saltar tus correas.
Explicación.

1,1 El verso de presentación acumula novedades. La obrita se llama massa', título genérico de los oráculos contra naciones paganas. Concreta "de Nínive", porque todo se concentra en la capital de Asiria. Después se llama "visión", que responde al concepto del profeta como vidente y no es raro (Is 1,1; Ez 12; Hab 2,3 etc.). Se considera el texto "escrito": ¿como garantía hasta que se cumpla la predicción? (Is 8,16; Jr 30,2) ¿o para que se conserve en el futuro? El profeta no lleva apellido; su lugar de origen sería conocido entonces. 

1,2-14 No comienza atacando a Nínive, sino entonando un himno al poder de Dios, que destruye y salva, en la naturaleza y en la historia. ¿Qué función tiene? Es teofanía de juicio, como la del comienzo de Miqueas o del final de Habacuc. Se hunde un imperio, y en la catástrofe pavorosa y liberadora se le revela al profeta su Dios en acción: pronunciando la sentencia, mostrando la ejecución. La palabra poética de Nahún quiere conjurar esa manifestación divina para que sus oyentes sepan interpretar lo apenas sucedido o lo que está por suceder. El himno está lleno de reminiscencias litúrgicas y coincide con versos de otros profetas. 

El texto nos plantea un problema grave, por lo que tiene de alfabético. Los poemas alfabéticos son acrósticos que siguen las letras de un alfabeto hebreo ya establecido: lo encontramos en varios salmos, cuatro Lamentaciones, el final del Eclesiástico. Pues bien, nuestro texto respeta bastante bien el alfabeto hasta la K o la M, después se pierde. ¿Qué hacemos con él? Algunos proponen respetar la sección regular y dejar el resto como está. Yo he preferido intentar una reconstrucción hipotética, contando con los usos poéticos hebreos. Esto nos obliga a varios cambios de lugar y a varias correcciones del texto. En la traducción respeto la numeración oficial. 

1,2a Alef. Título clásico. El Señor es celoso de su puesto exclusivo, no admite rivales (Ex 20,5; Jos 24,19); también es celoso de su pueblo, no tolera que otros se apropien de él (Is 9,6; JI 2,18; Zac 1,15). 

El antropomorfismo indica que el Señor no es neutral frente a atropellos y agresiones; su reacción es en determinados casos acto de justicia vindicativa. 

1,2b detrás de 11; pertenece sin duda a la Nun. 

1,3a detrás de 7.8a; pertenece a la Yody continúa el tema. 

1,3b Bet. La tormenta es elemento clásico de la teofanía. Las nubes son la polvareda que en el cielo levanta el caminante gigantesco. 

1,4a Guímel . Su rugido o bufido es el trueno estremecedor que domeña el océano rebelde. Véase Sal 104,7. 

1,4b Dálet con leve corrección. Después del mar, los montes boscosos representan la vegetación centenaria (Sal 104,16); pueden simbolizar orgullo y arrogancia (Is 2,13). 

1,5a He. El terremoto es la respuesta terrestre a la convulsión del cielo, como voz antifonal en la teofanía: Miq 1,4; Hab 3,10; Zac 14,4 etc. 

1,5b Waw. Es dudoso el sentido de ese levantarse provocado por la presencia del Señor. 

1,6a Zayn. Considero Iipne adición innecesaria. Véanse Jr 10,10; Am 7,2; Mal 3,2. 

1,6b Het. El poeta ha cantado hasta aquí el poder terrible de Dios: véanse Jr 7,20; 42,18. 

1,7-8a Tet. Pasa a cantar la vertiente complementaria, con un atributo clásico del Señor: Sal 25,8; 34,9; 52,11; 73,1 etc. Esta letra parece continuar con otro verso. Cambio la distribución: la "crecida" especifica el genérico "peligro": Is 28,18; Sal 32,6; 124,4. 

1,3a Yod. Lo pide el acróstico, y por el tema encaja muy bien en este puesto. El atributo es litúrgico: Ex 34,6; Sal 103,8. La variante de la segunda parte responde bien a la situación: si Asiria sigue dominando y explotando es porque el Señor tiene paciencia; pero su paciencia no es indefinida, y le sobra "fuerza" para castigar al culpable. 

1,8b Kaf. Cuando llegue su momento de actuar, acabará con el enemigo; lo relegará a la sombra del olvido y de la muerte: Sal 88,13; Lam 3,2. 

1,9b Lámed. Invirtiendo el orden de los hemistiquios encontramos la letra esperada. El hundimiento de Asiria será definitivo. 

1,9a.11 Mem. Combinando los dos versos resulta una duplicación del verbo "tramar, planear". La forma femenina "de ti" se refiere a la capital, cuyo nombre todavía no se ha pronunciado. Los reyes asirios planearon sus empresas contra el Señor o contra sus designios: Is 10,11; 36,20. 

1,2b Nun. El Señor decide hacer justicia. Los crímenes se han ido acumulando, y el Señor no los olvida (Gn 15,16) y es un Dios justiciero (Sal 94,1). 

1,10 Sámek. Este verso nos brinda cuatro palabras que comienzan por dicha letra y se complace en juegos sonoros. La borrachera caracteriza el desenfreno de los asirios y sugiere su falta de juicio (Is 28, 1-13). El castigo emplea una comparación tradicional: Is 10,17; 27,4; 33,11s. 

1,12a.c 'ayn. Para esta letra me parece preferible el verbo afligir, humillar, repetido en el verso. El Señor se dirige personalmente a Jerusalén. Ha terminado el tiempo del castigo o de la prueba, el poder de Senaquerib y sucesores. 

1,14b Pe. Con una simple inversión de los hemistiquios obtenemos la letra oportuna. La destrucción de los ídolos preludia o acompaña a la caída del reino: Is 21,9; 46,2; Jr 46,25; 49,3. Eco invertido de las palabras del emperador asirio en Is 10,1 Os. 

1,14a Tsadé. Es dudoso el destinatario interpelado en segunda persona. Si lo dirigimos a Asiria, tenemos que leer "no se sembrará"; si lo dirigimos a Jerusalén, tenemos que cambiar una consonante final y leer "no se dispersará". 

1,14c Qof. Dos palabras comienzan con dicha letra, el sentido no cambia. Se dirige a Nínive: Is 14,19s; 22,16.18. 

1,12b Res. Descubrimos una palabra con la letra deseada, pero no conseguimos formar una frase sintácticamente aceptable. Barruntamos una oposición entre muchos o poderosos sanos y el destino de ser trasquilados y pasar. 

1,13 Sin. Añado el infinitivo del verbo "romper" para encabezar el verso con la penúltima letra. Es una palabra de aliento para Jerusalén en la imagen tradicional del yugo: Is 9,3; 10,27; Jr 30,8. Seguiría una palabra de aliento empezando por la última letra, la Tau, de la cual no han quedado trazas. Tiqwa empieza por T y significa esperanza. 

Ha sido un ejercicio de conjeturas no exageradas. El poema canta primero el poder impresionante del Señor, después se dirige al enemigo asirio y a Jerusalén. En conjunto domina la impresión de contemplar un futuro próximo.

NAHÚN. OBRA Y ESTILO.

              El libro que hoy poseemos de Nahún comienza con un rompecabezas textual. La traducción española del capítulo primero se basa en una reconstrucción hipotética. No así los capítulos 2 y 3. Nahún es un magnífico poeta describiendo con exaltada pasión la caída del Imperio temido y odiado. Nahún canta también al Señor de la historia, que hace sonar su hora a los Imperios.

NAHÚN. INTRODUCCIÓN. ÉPOCA.



De Nahún sabemos que nació en Elcas, pero Elcas no sabemos dónde cae. Aunque la introducción al libro no trae fechas, el contenido nos orienta con aproximación. 

Asurbanipal, el que nos legó la mejor biblioteca del antiguo Oriente, fue el último rey importante del Imperio Asirio (668-627). Durante su reinado queda decidida la suerte del gran Imperio opresor de naciones, «el león que hacía presas». Él pudo reconquistar Babilonia, derrotando a su hermano, que se rebeló al frente de una gran coalición; pero no pudo vencer al faraón Psamético. 

Suceden a Asurbanipal tres monarcas débiles, mientras el péndulo del poder oscila de nuevo hacia el sur, donde Nabopolasar funda el nuevo Imperio Babilónico (626). Nabopolasar, aliado con Ciaxares, rey de los medos, conquista al asalto la ciudad de Nínive (612). Es una fecha grande y terrible de la historia universal la que canta Nahún. Desaparece Asiria, retorna Babilonia y se anuncia una tercera potencia: Media. 

Se discute si Nahún proclamó su profecía después de la caída de Nínive o cuando la decadencia de Asiria era patente. Muchos rasgos descriptivos de la conquista valen para muchas ciudades; el de las "esclusas" (suponiendo que la traducción es correcta) es propio de Nínive, pero era conocido antes. Los festejos de 2,1.3 sugieren que el hecho ya ha sucedido. 

Describiendo con exaltada pasión la caída del Imperio temido y odiado, Nahún canta también al Señor de la historia, que hace sonar su hora a los Imperios. Le hora de rendir cuentas de agresiones contumaces e incorregibles, la hora de liberar a las víctimas castigando según justicia a los verdugos.